Integridad

Trabajamos de acuerdo con los estándares éticos más estrictos, lo que nos exige garantizar la máxima transparencia en lo que hacemos y mantener un discurso sincero y abierto con nuestros socios comerciales, empleados y otras partes interesadas.

Reputación

Este aspecto es fundamental para nosotros. Somos perfectamente conscientes de que la relación que tenemos con nuestros socios comerciales y otras partes interesadas está intrínsecamente ligada a nuestra reputación. Nuestro objetivo no es ser los más grandes, sino ser los mejores, por lo que solo creceremos si eso significa mejorar el servicio que prestamos.

La importancia de las personas

Estamos convencidos de que los valores personales y la capacidad de encajar en el equipo son tan importantes como los conocimientos y la experiencia profesional. Fomentamos un entorno multicultural basado en la amplitud de miras, el respeto y el aprendizaje. No obstante, nuestra cultura corporativa es innegociable y las personas que formar parte de nuestro grupo deben sentirse cómodas con ella. Sabemos que la diversidad de experiencia y opiniones es una virtud que nos hace fuertes.

Reciprocidad

Las personas con las que queremos trabajar deben compartir nuestros valores y principios rectores.

Humildad

Creemos que los mejores líderes son los que saben hasta dónde llegan sus conocimientos. Debemos saber cuáles son nuestros puntos débiles y ser capaces de gestionarlos. Nuestra obligación es cuestionar el statu quo y las ideas muy arraigadas, lo que incluye nuestras propias creencias. Tratamos a todos por igual y estamos dispuestos a desempeñar las funciones que sea necesario, porque consideramos que todas son igual de importantes.

Trabajo en equipo

Valoramos mucho la colaboración con nuestros socios comerciales, clientes y proveedores de servicios, así como la relación con el resto del equipo. No caben las intenciones ocultas ni priorizar los intereses personales. Fomentamos un entorno de trabajo agradable, cordial y estimulante.

Excelencia

Nos esforzamos por trabajar mucho y bien, de forma inteligente. Para conseguirlo, realizamos evaluaciones continuas y sinceras que nos permiten valorar nuestros éxitos y fracasos. Sabemos que es necesario adaptarse a un mundo dinámico que cambia continuamente. Nuestra actitud por lo que se refiere al riesgo es que no debemos tener miedo de fracasar o equivocarnos y saber en todo momento los riesgos que estamos asumiendo.